Historia de Cuba Parte 5: Poderosos: American Trust, el poder de las marcas británicas y estadounidenses - la primera mitad del siglo XX

American Trust en La Habana, Cuba. Esta es la 5ª parte de la serie Historia Cuba, que muestra la influencia de los inversores británicos y estadounidenses en la industria tabaquera de Cuba a principios del siglo XX.

La larga guerra de independencia debilitó económicamente a Cuba; las fábricas estaban paradas, los torcedores emigraban a EE.UU.; faltaban materias primas. En esta situación, los inversores británicos y estadounidenses intervinieron y compraron fábricas, marcas, plantaciones y secaderos, y con ellos partes importantes de la industria tabacalera cubana.

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Consorcios británicos dirigidos por Gustav Bock y Segundo Álvarez

El cofundador de Havana Cigar & Tobacco Factory, Gustav Bock, dirigió un consorcio respaldado principalmente por inversores británicos. Adquirieron la marca y la fábrica La Corona, con Segundo Álvarez al frente (con 18 marcas de puros y 3 de cigarrillos), así como La Rosa de Santiago, La Flor de Naves y La Legitimidad, incluidos los derechos de marca de más de 30 marcas. Segundo Álvarez y Gustav Bock cambiaron radicalmente el panorama del mercado cubano en términos operativos. Eran como exploradores sobre el terreno.

El enfoque americano

Las empresas estadounidenses compraron paralelamente fábricas y Vegas, no sólo para producir en La Habana, sino también como fuente de materias primas para Cayo Hueso, Tampa, Nueva York, Filadelfia y Nueva Orleans. Una de las primeras y más importantes empresas fue la Havana Commercial Co., conocida como American Trust (accionista principal Collins; dirigida localmente por Francisco García). Bajo su dirección, el trust compró doce fábricas importantes, poseía 149 derechos de marcas de cigarros y 36 de cigarrillos y se hizo con Hija de Cabañas y Carbajal -en 1903, más de la mitad de las marcas de Habano estaban en sus manos.

American Trust

Lo más destacado de la concentración: La Corona 1904 en el „Palacio de Hierro“

En 1904 se construyó junto al palacio presidencial (hoy Museo de la Revolución) la nueva fábrica de La Corona, la primera construcción metálica de Cuba, realizada por una empresa neoyorquina por cerca de un millón de pesos; unos 900 empleados, entre ellos 420 torcedores, producían unos 8 millones de puros al año. Los trabajadores llamaban a la fábrica el „Mausoleo“: porque allí estaban enterradas muchas marcas.

Balance hacia 1910

En pocos años, gran parte de la industria pasó a manos extranjeras; en 1910 todavía existían alrededor de 70 fábricas independientes (por ejemplo, Por Larrañaga, Partagás, Romeo y Julieta, El Rey del Mundo, H.Upmann y otros nombres menos conocidos en la actualidad).

Tras breves subidas a principios del siglo XX, las guerras y las crisis golpearon duramente al sector. Los „dorados años veinte“ -también conocidos como la „danza de los millones“ o el „periodo de las vacas gordas“- trajeron consigo especulación, beneficios rápidos y pérdidas espectaculares:

La familia Upmann tuvo que abandonar su negocio: como empresa alemana, estaba en la lista negra y tuvo que vender la fábrica de puros a Frankau S.A. en 1922; muchas otras marcas también cambiaron de manos: los fundadores de las marcas tenían ya una edad avanzada.

Con la crisis económica mundial, el ambiente se deterioró masivamente; cada vez más marcas y fábricas se concentraban en menos manos.

Puros hechos a máquina frente a artesanales

La introducción de los cigarros hechos a máquina -sobre todo en Estados Unidos- inundó el mercado mundial de productos baratos. Cuba mantuvo su rumbo: puros de primera calidad liados a mano para un público entendido y acomodado. Esto aumentó la presión para proteger visiblemente la calidad y etiquetar claramente el origen.

1927: Comisión de protección del tabaco cubano

En 1927 se creó una comisión para proteger el tabaco cubano. La razón: EE.UU. gravaba con derechos de aduana muy elevados los puros importados a ese país. Importar tabaco era mucho más barato. Como consecuencia, se llevaban grandes cantidades de Cuba a EE.UU., donde se liaban los puros.

El objetivo de la comisión era proteger el tabaco originario de Cuba y los puros realmente producidos en La Habana: garantizar la calidad y originalidad del Habano. Entre otras cosas, se impuso que los puros no producidos en Cuba debían etiquetarse como no cubanos; seguía habiendo infracciones, pero el principio estaba establecido.

Posguerra, embargo, nuevas estructuras

Tras la Segunda Guerra Mundial, el mercado se estabilizó temporalmente (entre otras cosas, el gobierno estadounidense encargó Habanos como regalo para las tropas estacionadas en Alemania). En los años 50, aumentó la concentración de capital: Menos de 100 empresas extranjeras estaban activas; el número de fábricas independientes descendió de ~ 70 (1910) a ~ 20.

Pero entonces se produjo otro boom. En la década de 1950, había cientos de pequeños y grandes fabricantes de puros en La Habana y sus alrededores probando suerte en el negocio. El puro cubano era un producto muy solicitado.

Outlook

Concentración de marcas y capital: el American Trust La Habana representa una fase en la que los inversores internacionales reorganizaron la industria y edificios de prestigio como La Corona marcaron la pauta. En tiempos difíciles, muchos fabricantes lucharon por sobrevivir o abandonaron. Pero en cuanto los tiempos mejoraron, después de la Segunda Guerra Mundial, el negocio se recuperó.

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Esta fue la parte 5 de la serie „Historia Cuba“. Volver a la 4ª parte: Tiempos difíciles y precintos de garantía Continúa en Parte 6: Revolución y nacionalización Ir al resumen completo

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Referencias generales

  • Min Ron Nee:
    • "ENCICLOPEDIA ILUSTRADA DE LOS PUROS HABANOS DESPUÉS DE LA REVOLUCIÓN" / Hong Kong 2003, ISBN: 978-3980930826

  • Instituto de Investigaciones del Tabaco Cuba:
    • "El mundo de los Habanos" / La Habana 2013, ISBN: 978-959-7212-08-9

  • Adriano Martínez Rius:
    • "Habano el Rey" / Barcelona 1998, ISBN: 84-930387-1-7

  • Adriano Martínez Rius:
    • "Las grandes fábricas de habanos" / Barcelona 2005, ISBN: 84-609-4024-1

  • Orlando Quiroga:
    • "El Habano al rojo vivo" / La Habana 2002

  • Enzo A. Infante:
    • "Cigarros habanos 1817-1960" / Neptune City 1997

  • Eumelio Espino:
    • "El Habano - De la semilla al puro en 539 pasos" / Madrid 2019, ISBN: 978-84-09-07091-6

  • Alexander Groom:
    • "El Habano Moderno" / Helios House Press 2022, ISBN: 978-911683-05-6

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